Freitag, Dezember 15, 2006

Frenesí de invierno



Un Cantar de otoño cuando ya se fue la primavera, cuando llegó el verano bajo las alas de un pájaro; ahora es invierno, ahora es frenesí.

"Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer."

Kommentare:

angeldreams hat gesagt…

Viejito poema, de quién es?
Me gusta la foto, mucho .
Nada que llega la nieve?...espero las fotos que vas a sacar :))

Ratzfatz hat gesagt…

poema linda, ... y la foto tambien! Me gustan ...
A veces la tristeza tiene una linda cara.
Kopf hoch, Niña!!
Un abrazo ....

Marieta hat gesagt…

Gatinha: El poema es de Rubén Darío, lo voy a pegar todo para que lo disfrutes. Es...simplemente precioso. gracias, a mí esa foto también me encanta, la saqué en el verano...el avión: uno de los privilegios de vivir cerca a Frankfurt!
La nieve nada que llega...ya en Noviemebre del año pasado había nevado...no sabes cómo estoy de ilusionada...hoy en la noche mientras caminaba vi en los vidrios y los techos de los carros un poco de hielo, pero nada de nada...necesito ese show.
Ratze: ja klar, immer mit der Ruhe...weiss du? heute habe ich bemerk (als ich in der nähe von dem Hbf war), dass ich jetz weiss wo du die Fotos von den Züge nimmst, ich meine dieses mittel-Gleis...:)

"Canción de otoño en primavera

A G. Martínez Sierra



Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro
¡ya te vas para no volver...!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...

La otra fue más sensitiva,
y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y le mató, triste y pequeño
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón

poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad:

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
¡y a veces lloro sin querer!

¡Y las demás!, en tantos climas,
en tantas tierras, siempre son,
si no pretexto de mis rimas,
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...

¡Mas es mía el Alba de oro!"

precioso, verdad???