...then I laugh to myself, smile coyly at my fingers hitting letters, glance up to see if you are writing to me yet, waiting for the next tidbit of flirtation, the next bit of flutter to fly from the screen to my heart" (Fee von Posa un Meta)
...then I laugh to myself, smile coyly at my fingers hitting letters, glance up to see if you are writing to me yet, waiting for the next tidbit of flirtation, the next bit of flutter to fly from the screen to my heart" (Fee von Posa un Meta)

Ahora me acompaña el Dynamic Monster, egocéntrico como sí mismo, no me doy cuenta y se posa todo el tiempo para mí cámara. Y es que no sé si se trata de él o de ella...es asexuado como los Pitufos y los Teletubbies. Lo cierto es que ha llegado en buena hora: después de 23 años ya necesitaba un oreja verde, pelo al viento, boca hilo, ojo flor - ojo estrella, ombligo Sancho...y su colita arcoiris tiro al blanco. No tiene brazos, no los necesita, tampoco pestañas ni orejas... este monstruito viene del Futuro y de una personita naranja muy brillante como el(la).Tuve un sueño hace dos noches, de esos que al otro día le dejan a uno la sensación en la boca de que van a suceder, de que se van a hacer realidad.
Entonces salí ayer, después de haber pernoctado todo el día en mi cuartito con-sin balcón. Un paso afuera, la puerta que se cierra y la sonrisa más sincera se dibujó en el interior, se sonrojó en el exterior. Ese momento lo había esperado tanto: Caía nieve, quería llorar de la felicidad, saltos de creación, blancos de pálpitos. La cámara, sí ahí está en la cartera, la tapita, sí ahí está toda entera. Insatisfecha un poco porque era pedirle mucho al cielo, a los astros y a los huecos en el espacio... no se llenarían anoche todas las calles; tampoco iría a pasar yo el susto de sentir que depronto iba a aterrizar en el suelo; mucho menos se armarían familias enteras de muñecos naríz zanahoria, ojos botón...si acaso, y para no ser poco cordial con los hacedores de sueños, crujián un poco las suelas de mis tenis, ese sonido, ese crack crack. Eso y un poco más fue suficiente para empezar a cumplir una promesa.
Y aunque la miel blanca no haya alcanzado a formar una montaña, puesto que fue tan poca y tan rápida en derretirse; aunque ni siquiera los vecinos la hubieran llegado a confundir con helado de coco o de vainilla, sí hubo deseo, muchísimo deseo de que la noche de ayer se repita una y otra vez, hasta confundir el calor con el frío entre los dedos.
